Volver a la cocina de la abuela

Nos hemos planteado comer mejor. Llevamos años así, pero esta vez va en serio. Pero no es tan sencillo. ¿Por qué comemos tan mal? ¿Por qué hemos perdido las buenas costumbres de la cocina de la abuela?

Por cocina de la abuela me refiero a la cocina tradicional. Lo primero que tengo que decir es que la cocina de la abuela está un poco sobrevalorada. Por supuesto, tiene sus cosas buenas, pero era un tipo de alimentación adaptada a las circunstancias, y las circunstancias ya no son las mismas.

Se aprovechaba todo y se utilizaban alimentos de temporada. Las legumbres secas era uno de los alimentos estrella porque eran fáciles de almacenar. Así se hacían los grandes potajes en los que no solía faltar el tocino, el chorizo, etc. Con una buena olla de cocido se comían durante varios días dependiendo de las bocas a alimentar, claro está.

El otro día lo hablábamos en casa. ¿Cuántos cocidos hacemos a lo largo del mes? A veces dos, a veces uno, y otras veces, nada… Y eso que existen las ollas exprés que te permiten cocer los alimentos en menos tiempo. Pero a pesar de ello, se necesita tiempo para preparar un cocido. Lo primero es que necesitas una serie de ingredientes que no siempre tienes a mano: legumbres secas, tocino, verduras, chorizo, etc.

Y luego hay que dedicarle un tiempo a preparar los alimentos, meterlos en la olla, esperar a que se vaya haciendo… Es mucho más fácil meter un alimento precocinado en el microondas y en tres minutos a comer, sin pasar por el supermercado, sin dedicarle una hora de tu ajetreada vida al cocido.

El problema de volver a la cocina de la abuela es la falta de tiempo. Cuando en una casa trabajan los dos, es difícil encontrar tiempo para cocinar y todo lo demás. Porque aparte de comer y trabajar hay que hacer otras cosas…

Pero también es verdad que nos quejamos demasiado, y siempre podemos quitar tiempo de mirar el móvil o jugar con la tablet para comer como Dios manda. Así que vamos intentar hacer más cocido. ¿Seremos capaces?