Pedro García, delegado de la Agencia Espacial Europea, ha visitado la Campus Party (Valencia, España), y debo decir que nos ha tenido a todos boquiabiertos durante la hora que ha durado su intervención.
Para quienes todos estos temas nos atraen poderosamente sin ser científicos, algunas de sus palabras se deslizaban grandilocuentes por nuestros oídos, pero sus explicaciones nos han aproximado inmediatamente a aquello tan frío y tan lejano de lo que ha venido a hablarnos: el espacio.
Creedme, este post es espesito, pero cuando lo leáis, os arrepentiréis enormemente de haber estado descargando porno animado japonés o disparando hechizos de nivel 7 sobre bestias virtuales. Intentaré sintetizarla, pero, de verdad, es imposible.
Herschel, el observatorio espacial de la ESA.
La Agencia Espacial Europea es el homónimo continental de la estadounidense NASA. Herschel es el nombre del observatorio espacial que forma, junto a las misiones XMM, Rosetta y SOHO la piedra angular del programa científico de la ESA.
¿Por qué es necesario dejar esto claro? ¿Por qué es tan importante algo de lo que probablemente no habremos oído hablar? Porque se trata de un proyecto “estrella” dentro de la investigación espacial. Y es un proyecto con unas características tan particulares, que merece nuestra atención.
Estamos hartos de ver fotos de estrellas, planetas, nebulosas, cinturones… todas en colores brillantes, azules, rojos, verdes… Y todo esto lo podemos ver porque es “perceptible” para el ojo humano. Herschel va un paso más allá, y nos permite ver el llamado infrarrojo lejano, es decir, las emisiones de cuerpos cuya temperatura es próxima al llamado “cero absoluto”, que son aproximadamente -273 grados centígrados y es teóricamente la temperatura más baja posible.
Desde los años 80, las distintas misiones de la NASA, la ESA y la agencia espacial japonesa JAXA, han intentado realizar observaciones del infrarrojo lejano, pero la tecnología existente no había permitido que las imagenes tomadas llegasen a tener la profundidad y calidad que tenemos hoy. Bien, este observatorio ha conseguido precisamente lograr eso: conseguir filmar el infrarrojo lejano como nunca antes se había hecho.
Herschel es el telescopio más grande lanzado al espacio. Más grande que el famoso Hubble. Sólo pesa 320 kilos y está construido en un material muy ligero: el carburo de silicio. Pero para poder detectar ese infrarrojo lejano, es necesario que el detector, en este caso el telescopio, sea todavía más frío que los cuerpos que intenta detectar, para que le sea posible identificarlos. Por esto, la temperatura del Herschel es todavía más próxima al cero absoluto que la de los cuerpos que está destinado a observar.
De hecho, el telescopio está envuelto como si fuera una muñeca rusa, con capas y capas de material aislante, cuyo corazón es un “termo” gigante de 2.300 litros de helio líquido superfluido, y está dotado de escudos térmicos que apuntan contra el sol para contrarrestar sus efectos. El helio se acabará en aproximadamente 4 años tras el lanzamiento al espacio del telescopio, que fue en mayo de 2009, con lo que la vida de la misión está limitada.
Una misión muy española
1.200 millones de euros, de los que España ha contribuído con aproximadamente 100, tienen la culpa de que el telescopio exista.
El observatorio espacial fue lanzado el 14 de mayo de 2009 desde la Guayana Francesa, junto a otra misión, llamada Plank, que estaba destinada a estudiar los primeros momentos del universo. Se trató de un lanzamiento complejo, ya que debía realizarse la disgregación de las misiones de forma sincronizada y sin posibilidad de error: primero el Herschel, luego la separación que había entre ambas misiones, y finalmente el Plank.
Desde el mando del lanzamiento se temía que algo fallara, y que no se pudiera redirigir el observatorio hasta su órbita… pero todo salió felizmente bien. De hecho, había planificadas una serie de correcciones en el rumbo, que no tuvieron que llegar a realizarse, y veinte minutos después de la cuenta atrás, el satélite se colocó en su órbita correcta.
Órbita, por cierto, que no es en torno a la Tierra, sino en torno al Sol. Dado que precisamente lo que el Herschel estudia son los cuerpos de temperaturas más frías, su órbita se coloca tras la Tierra, y su radio de acción (el del telescopio) sería, por simplificarlo mucho, hacia arriba, abajo y de frente, con el Sol y la Tierra a sus espaldas.
Horas después de su puesta en órbita, el telescopio comenzó a enviar sus primeras imágenes. Y los temores de los científicos se disiparon inmediatamente. Dado lo novedoso de su material, su posible alteración en el transcurso del lanzamiento, y la imposibilidad de realizar ajustes sobre la óptica (al contrario, por ejemplo, que sucedería con el Hubble), temían que las imágenes llegaran desenfocadas, o que no fueran útiles. Todo se calculó sobre el papel. Todo podía fallar… Pero afortunadamente no fue así.
El centro de mando de operaciones del Herschel está situado en España. El llamado “Segmento de tierra” se reparte entre la antena de Cebreros, en Ávila, y New Norcia en Australia. En Madrid, en el centro de la ESA en Villafranca del Castillo, se procesan los datos y se distribuyen a científicos y público en general.
El ESAC de Madrid, donde trabajan unas 40 personas, gestiona la “agenda” diaria del telescopio. Durante 3 horas cada día o cada 48 horas, está en contacto con Herschel. Descarga los datos y programa los 3 siguientes días de investigación.
Resultados asombrosos
Desde las primeras imágenes, los resultados han superado todas las expectativas de la comunidad científica. Entre los principales objetivos de la misión están el estudio de los procesos de formación de estrellas, galaxias en el universo temprano, la composición química de la atmósfera y superficia de planetas y satélites o la composición molecular del universo: cómo se forma la Vida.
Herschel ha arrojado luz sobre todos estos aspectos, y durante los próximos años, con cada nuevo hallazgo nos asombraremos más y más. Ha revelado que existen “planetas enanos”, como fue calificado Plutón, todavía más pequeños… lo que debería hacer replantear su disgregación del Sistema Solar. Ha descubierto gases sobre el hemisferio sur de Neptuno (concretamente altas concentraciones de Metano), y agua en todos los cometas con los que se ha cruzado. Ahora se trata de averiguar cómo y dónde se formó esta agua, y si es o no como la de la Tierra.
También ha podido realizar asombrosas “ecografías estelares”. Fotografías donde otros telescopios, como el Hubble, no verían nada, se muestran plagadas de estrellas… en formación. Concentraciones heladas de gas y polvo, que no se forman aleatoriamente, sino impulsadas por el nacimiento de otras estrellas.
Herschel también ha podido desentrañar engaños ópticos, zonas donde se creía que existían planetas o estrellas, y que en realidad no eran sino malas interpretaciones de la tecnología que había generado esas imágenes.
Y vida. Sí: estrellas cercanas que pueden albergar planetas con vida.
También ha podido mostrar galaxias situadas a más de 10.000 millones de años luz de la Tierra, el llamado “fondo cósmico infrarrojo”, que antes era interpretado como simple “ruido”, y ahora no sólo se ha demostrado que eran formaciones galácticas, sino también se ha permitido contar, estudiar y catalogar.
Herschel marca un antes y un después en la forma que tendremos de conocer el espacio que nos rodea. El espacio en el que vivimos, y que poco a poco vamos conociendo. Las futuras misiones espaciales, como la que llevará el megatelescopio James Webb, fruto de la colaboración estadounidense y europea, tendrán en este observatorio un punto de partida absolutamente brillante.
Dicho esto, repito: ha sido una conferencia asombrosa. y sobre todo, gratificante. Me ha dejado un sabor de boca inmejorable. La mejor, sin duda, de cuantas he visto en CP. Mejor que la de “Woz”. Sí. Mucho mejor.




